Caprichos y Obsesiones

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Soy un caprichoso. Siempre lo he sido. ¿Nueva consola? Podía estar semanas sin salir de casa sin gastar un céntimo que la conseguiría.

¿Nuevo móvil? Podía desarmar la casa entera para encontrar qué vender y conseguir el dinero para él. ¿Concierto en España de ESE grupo? TENGO que ir.

Y a día de hoy también me ocurre, aunque ya no tanto con objetos tangibles.

El mundo se para. Todo da igual. Sólo hay un objetivo. ¿Y qué ocurre cuando lo consigues?

Te sientes pleno durante un tiempo. A veces más corto, otras veces más largo, pero esa sensación tiene fecha de caducidad. Y, bueno, esa sensación hace que valga la pena volver a caer en el capricho.

Y estas reflexiones pasan por mi cabeza mientras escucho esta Toro de fondo (aunque no tenga nada que ver):

 

Decisiones

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Hoy es un Viernes con sabor a Domingo.. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza en la misma piedra dos veces. Yo he perdido la cuenta de las veces que he tropezado en la misma piedra.

 

Voy a hacer bien las cosas.

Todo lo dejo a medias

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Hoy es uno de esos Domingos…

Pijama, ordenador y algo de picar mientras te preguntas si retomar aquella serie que empezaste hace un año y de la que apenas recuerdas ya nada.

También podrías darle uso a esa guitarra eléctrica que siempre quisiste aprender a tocar, o salir  a correr y conseguir perder una mínima parte de aquel objetivo propuesto en año nuevo.

Podrías seguir con aquel curso de inglés Online que nunca llegaste a terminar; O también podrías… seguir viendo avanzar el reloj frente al PC sin hacer nada nuevo.

 

Uno de esos Domingos.